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RECORDAD QUE PODÉIS VOTAR UNA VEZ AL DÍA, ASÍ QUE: ¡ARREANDO!
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Todo empezó, como sucede en tantas ocasiones, con las apuestas ilegales. Suena casi a tópico describir la fascinación de la juventud con las peleas de dromedarios contra centauros, elfos contra dragones, perros contra rinocerontes alados, o mismamente las luchas del hombre contra sí mismo, contra los demás, contra la naturaleza y contra Dios. Pronto llegaron, como siempre, los beneficios fáciles e inmediatos, el dinero corriendo a raudales. Las monedas y los billetes le salían por los poros, y un día se despertó con un árbol de yenes (es decir, un yenal japonés) creciéndole en la oreja izquierda. Vestía costosos trajes con miles de millones de bolsillos, cada uno de los cuales albergaba miles de millones de sub-bolsillos. Su audacia, como su abundancia de bolsillos, no conocía límites. Vivía aquí y allá, un día estaba en Leganés, y otro día en un refugio secreto en lo más alto de una montaña muy alta, pero mucho, para aparecer dos días después en un casino de Ohio (o Winsconsin, que es lo mismo). Siempre huía de los ejércitos de polichinelas que le perseguían, y de los enjambres de abejas en los que se transformaban cuando estaba soñando. Sin embargo, esta huida perpetua no le impedía asistir a las fiestas más elegantes, aquellas que convocaban los nobles, y otros vertebrados adinerados. Organizó unas cuantas peleas insólitas, que fueron muy comentadas en los bajos fondos de las ciudades portuarias, en los traicionaderos, en los gangsteródromos y en las plazoletas: Jesucristo contra el Minotauro, la Madre Tierra contra los melocotones en almíbar, los insectos sin alas contra los insectos con alas... Nada era sagrado, y eso acabo perdiéndole:
El día que organizó la pelea final, Dios contra el Demonio, puso todas las esperanzas en un Dios vencedor y un Satanás volviéndose a su infierno con el rabo entre las piernas. Todo un éxito publicitario. En el último momento, sin embargo, pasó lo que tenía que pasar. Dios se achantó, se volvió a su cielo y llamó a sus abogados. Se reunieron con los abogados del Diablo, y decidieron denunciarle a las autoridades.
Hoy se marchita deprisa mientras el tiempo pasa muy muy despacio, tiene una barba larga y blanca, le faltan dientes, y no tiene ni un solo yen que llevarse al bolsillo, ni un solo bolsillo para albergar toda su fortuna, sus cero yenes, que un día, sin duda, acabará perdiendo.
Algún día, cada una de nosotras
quedaremos sumergidas en un sueño
del que no queramos despertar.
y desde fuera diran que hemos muerto,
cuando no saben que es ahora
cuando estamos empezando a conocer la vida.
Los "te quiero mamita" ahogados en la garganta
Las risas en el almuerzo de domingo
Las miradas escrutadoras de mamà a altas horas de la madrugada
Los dìas de lluvia
El saludo con un beso
El viejo sofà
Los que llevan mi sangre
Los que hablan mi idioma
Los que somos poquita cosa
Los frenillos de Andrès
La complicidad con la "india"
Los silencios de Brenda
Los chistes de mi padre
Esa conjunciòn de cosas y màs...
Los discos
Los libros
Esas caricias robadas a las 4 am
Esas risas eternas
Esa complicidad
Esas làgrimas
Esa mirada de lluvia
Esas ansias de volar
Esas canciones tristes
Este sueño lapidado
Esta mentira
Este sueñó de contrabando
Esta ilusiòn oxidada
"Este look de presidiario"
Esa conjunciòn de cosas es lo que soy
Y lo que me falta para llegar a ser
Al sur, pensando en un cìrculo.
Camino entre gente que pasa sin mirar, mirarse ni mirarme.Vidas caminadas de un lado a otro de la ciudad, gente que madruga o trasnocha, alimenta ilusiones y sufre desengaños, que pasea, que llora, se enamora. Niños con toda la vida por vivir, aunque qué vida por larga que haya sido, no sigue teniendo toda la vida por vivir hasta que llega el último minuto, a veces demasiado pronto, a veces demasiado tarde, plácido o tormentoso, rápido o lento, pero minuto al fin y al cabo por dilatado que nos pueda llegar a parecer en el momento desesperado en que nos falta la respiración, esos instantes en que quedamos traspuestos y pensamos inevitablemente ¿volveré a respirar? ¿moriré de este modo tan absurdo?¿me pasará de verdad ésto a mí?. Ancianos con toda una vida vivida, aunque qué vida por corta que haya sido, sea o vaya a ser no ha vivido toda la vida posible, al menos en cuanto a tiempo le ha sido concedido, asignado, o simplemente cumplido, contrato a término cierto pero sin fecha concertada, teniendo la muerte por cosa tan sabida que llegamos a olvidarnos de ella, o a vivir falsamente a sus espaldas intentando que nuestro silencio conjure su presencia, en realidad sólo vemos morir a los demás, o al menos son ellos los que mueren todas las veces, todas menos una.Vidas con toda la vida por vivir, vidas con toda una vida vivida, vidas que caminamos de un lado a otro de la ciudad y que miro o puedo llegar a mirar con envidia, pasión, prudencia, conmiseración, indiferencia o rencor -son vidas ajenas al fin y al cabo- si la vida me dá tiempo suficiente, aunque qué vida es suficiente a juicio de quien la vive ; quizás un suicida, ese al que la piedad católica niega o negaba cristiana sepultura -sólo Dios dá , sólo Dios quita, suena a maldición- , podría decirnos si acabó con la suya porque la consideró suficiente o justo lo contrario , por creer que lo que no serían suficientes las ganas , o la fuerza , o el coraje , o la pasión, o el arrojo, o la ignorancia, desidia y tozudez bastantes para llevarla a su "cumplido término", curiosa expresión, fatídico contexto, mejor decir dejarse ser vividos; y quizás, a lo mejor, tal vez, puede que ni siquiera él, nuestro suicida sin derecho a tierra consagrada supiera hablarnos de la vida, o de su vida, tan insuficiente, o tan suficiente. Y vivo así olvidando que mientras camino y creo pasear mi vida - toda la vivida y toda la por vivir - de un lado a otro de la ciudad, ella me va viviendo sin pausa.Y sin piedad.
Estás ahí, discreta,
sin protagonizar el aire vivo
que se ahoga en tu ausencia,
un aire que es más limpio
cuando se acuna en tu voz,
y mi silencio se atreve, tímido,
a cruzarse en la calma inquieta
que adormece tu mirada de distancias.
Me regalas la ilusión de un niño
en su último día de escuela,
esa que hace breve el tiempo
en la piel que nos juega,
mientras cierro los ojos,
y te sueño despierto
con el miedo dormido,
para poder volver a volverte a soñar.
Y te aprendo en mi primera elección
huérfana, de matemáticas exactas,
para restarme hasta la suma efímera
de resultado exacto en ti,
y fin, en uno sintigo, igual a mí.
© pokit in a pocket ahí
Una vez hace muchísimo tiempo, cuando el mundo solo era un sueño…
La belleza del universo era como un canto melodioso de estrellas
Mariposas multicolores volaban cuales reinas de primaveras
Un sin fin de flores coloridas adornaban los espacios por doquier
Y el verde de los prados virginales cubría la tierra fértil y sagrada
Aromas a naranjas y a fresas, jazmines y violetas se dejaban respirar
Manantiales azulados bañaban los cuerpos desnudos del alma
Hadas y ángeles celestiales jugaban y reían todo el tiempo
Unicornios y pegazos mansos se ansiaban cabalgar…
Mágicos paisajes luminosos reinaron silenciosamente por miles de años
Si cierras tus ojos e imaginas este mundo encantado, podrás verlo…
Ángel _ poeta
Toque la puerta y quise entrar a este lugar encantado
Permitirme quedarme aquí, que prometo portarme bien
Un abrazo a todos.
Estabas en mis sueños anoche
y desperté, con tu mano en mi pelo
recordando un verso de Benedetti;
"Morimos cuando soñamos".
Y yo bien sé, que muero
cuando te amo.
Duermes
in my mind
Duermo
in your eyes
Y me veo en ellos para siempre
A pesar del misterio que rodea a su protagonista, la historia del trazador de círculos muestra unas líneas generales bien definidas y una unidad de propósito casi perfecta. La combinación de estas dos características, en cierto modo opuestas (el misterio y la coherencia), dota a esta biografía de una cualidad extraordinaria: los hechos más sorprendentes parecen necesarios y justos. Todo apunta a un fin, y nada sobra. Queda al recto sentido de la proporción y a la habilidad del narrador la responsabilidad de aprovechar estos elementos para lograr un buen efecto dramático:
No cabe duda de que nuestro protagonista fue un hombre de genio. Ya en sus años de aprendizaje, demostró gran talento. Su fama se extendió pronto desde el círculo de sus condiscípulos a su ciudad natal, y más tarde por toda la comarca. No sólo eran sus círculos los más perfectos. Además, se hizo famoso por la forma de trazarlos. Su paciencia era asombrosa: durante horas y horas se inclinaba sobre su mesa de trabajo, haciendo avanzar la pluma sobre el papel lentamente, con una velocidad extraordinariamente regular, y una tensión constante que se mostraba en su rostro, en su mirada que se fijaba inmutable en el papel. Pronto comenzaron a reunirse grandes muchedumbres que le rodeaban y observaban admiradas su paciente trabajo. El trazador de círculos, sin embargo, jamás dio muestras de notar la presencia de observadores. Sus ojos no se desviaban del papel, su mano no detenía en ningún momento su rotación. Cuando cerraba el círculo, lo miraba largo rato, como absorto. Mucho después de que se hubiera ido el último de los espectadores, salía de su trance, metía su nuevo círculo en el cajón de círculos, se levantaba, se ponía la gabardina (siempre la misma, dicen), y se iba a casa.
Todo ello le auguraba una brillante carrera, que sin embargo, se truncó, de manera un tanto incomprensible. Consideremos la época en la que transcurre la acción: ya se dominaba la técnica de las elipses, las parábolas, las espirales de todo tipo, además de gran variedad de curvas y polígonos. Sin embargo, nuestro protagonista se negó a abandonar sus círculos, y fue quedándose atrás respecto a sus compañeros, que trazaban todo tipo de figuras. El trazador de círculos siguió con la misma mirada fija en el papel, con la misma mano rotatoria y regular, pero la afluencia de visitantes fue mermando, hasta abandonarle por completo.
Durante años, fue totalmente olvidado, hasta que el escándalo de su misterioso suicidio le devolvió la atención del público. ¿Qué sucedió durante estos años? Poco se sabe, pero cabe conjeturar que no varió su rutina, que siguió trazando sus círculos, probablemente cada vez más perfectos. Entonces, llegó de repente la crisis, sin que se conozca la razón. Se ha hablado de que llegó a trazar el círculo perfecto: aunque, dada la calidad de sus últimos trabajos, que fueron descubiertos más tarde, la suposición no parece del todo descabellada, aún no ha aparecido este supuesto último círculo, por lo que no podemos confirmarla. Lo que sigue no es más claro. Algunos autores han afirmado que los últimos años de su vida, el trazador de círculos no realizó ningún trabajo. No nos queda constancia de su rutina diaria en esta época, pero lo imaginan consumiendo sus días inútilmente, encerrado en una casa. Sin embargo, en su tiempo, el pueblo conoció la historia de una forma muy distinta. Una tradición casi olvidada concebía así el final del trazador de círculos. Dicen que, después del círculo perfecto, el personaje de esta narración no se sintió satisfecho. Como siempre, miró el papel durante un buen tiempo. Después lo rasgó en dos pedazos notoriamente desiguales. No era perfecto. Sólo era perfectamente circular. Buscó una salida, y sólo la encontró en el punto. El trastorno que le llevó a su fin, vino de esa nueva búsqueda. Metódicamente, se propuso trazar ese punto ideal que sabía que jamás podría trazar. Fue perfeccionando su técnica, trazó puntos cada vez más finos, más sutiles, y a la vez más cercanos e infinitamente lejanos de su objetivo. Durante años afinó sus puntos, y dicen que en el centro exacto de la nota que dejó tras su suicidio, había un punto minúsculo (aunque también hay quien dice que debía tratarse de una mota de polvo o una salpicadura de la tinta).
Para Nofret
Yo no sé si existe un Dios o fuerza sobrenatural que ayude a la gente buena. Si así fuera, me gustaría hablarle de una amiga soñada que sueña con vivir junto al mar. De una amiga de lejos a la que siento muy cercana...
Quisiera hablarle de una chica alegre y risueña, siempre dispuesta a reirse de sí misma y a pintar los malos momentos con la mejor de las caras. De alguien capaz de inundarte con su ingenio hasta hacerte reir con alegría, o de transmitirte su melancolía, hasta convertirla en tu propia melancolía.
Yo quisiera hablarle al Dios anhelado, de una amiga a la que ojalá pudiera yo enviar un trocito de mar, sólo para pedirle que la cuide.
He intentado superar la ausencia de su sexo,
escalar las montañas que me alejaban sin remedio
del monte preciso, que se riega con el agua de su sal,
y con los sabores hechos en el brillo de la urgencia.
He querido borrar su sudor de mi frente cansada,
escupirla con cada gota de saliva nueva, hasta ahogarla,
y secarme en la sed que su boca deja en la boca,
donde se agrietan las palabras que no supieron gritar.
He mentido a la verdad con su memoria incompleta,
y con mis manos, la he hecho ciega a mi realidad,
y en las formas oscuras de las soledades que la forman,
prefiero quedarme, para aprender a quererla olvidar.
He muerto, en vida, a la mañana de sus mañanas,
a los brazos que recuerdan que aún no es pecado abrazar,
he muerto a las calles por las que su puerta se abría eterna,
y he matado el tiempo que no la dejó terminar de llegar.
© pokit in a pocket olor a sabores
Mi llanto desgastado palidece
y admira sorprendido tu entereza,
que lejos de entregarte a la tristeza
te yergue como al lirio que florece.
Te yergue como al lirio que florece,
te blinda como al roble su corteza.
Galopa el corazón a la cabeza
y el alma se agiganta y estremece.
Yo quiero que tus guerras sean la vida,
y cuentes en tu lucha con mi aliento
que vuela las atlánticas espumas.
Y sea tu voluntad enardecida,
tu fuerza sea tu fin y tu instrumento
que alcance a disipar de ti las brumas.
.
Después de una noche larga y tenebrosa, he despertado sudando. Una pesadilla me ha condenado a vivir la realidad que siempre me ha producido escalofríos nada más
pensarlo. Y no es otra que la pérdida de la mujer que me presta el aire que respiro y la sangre que mueve mis órganos vitales. Ella es también el sol que me alumbra y el oxígeno de mi vida. Sin ella no podría vivir. Pero esta noche la he visto morir y, por ende, también he presenciado mi propia muerte. Es una sensación extraña, inexplicable. Sin embargo, he tenido que morir para saber el favor que me brinda la vida al oír el arrullo de la boca que me nutre, y sentir la blanca mano que se posa en mi frente cuando la fiebre descarga sobre mi cabeza toda la furia de su maldad. He comprendido lo hermoso que es dormir acurrucado y arropado en los brazos aterciopelados del amor, sin aristas, sin aguijones de traición. Ahora, cuando he vuelto a la vida, tengo miedo, tengo miedo a desviarme del camino que me conduzca al paraíso donde se cultiva y florece el amor.
"Toda la noche en la calle
Toda la noche en la calle
Cuando llegue el nuevo día
Dormiremos a la orilla del mar
(Amaral)
Cuando se vive sin que importen los cómo, dónde y por qués los días tienen 27 hrs y las noches 32. Y así Tudor en una extraña mezcla entre su rumano natal, sus 43 años, sus 13 meses en España y 1 ½ litros de rosé me explica como él llama zapatero a las colillas que todos compartimos. Me cuenta que el ruso es un hombre de azúcar viviendo la misma vida de perros que todos. Enrique, el mexicano, logra mágicamente que los álamos de la placita produzcan galletas maría y las palmeras turrón de Gijona. Miguel Angel, el venezolano comparte cariñosamente media barra de pan que será la cena de unos cuantos. Cuando hay, hay. . Vivir al día es lo que hay- pienso yo-. Tudor ¾ de borracho se golpea la calva, toc toc toc, no hay seso dice- no hay seso por salir de tu país. Mientras tanto los chicos hacen deporte para distraer sus viditas ordenadas o para mantener la salud y nadie se entera de que caminé 20 km para llegar hasta aquí con mi mochila de 18 kg. Ellos, tres goles mas tarde subirán a su coche, se refrescarán con una buena ducha, cenarán calientito y dormirán confortablemente en su pikolín. Nosotros cortaremos fierros en un sitio eriazo cuando los del frontón cierren sus puertas y los llevaremos en nuestros Mercedes Benz o BMW de Carrefour, cargaremos 1 o 2 litros del mejor combustible peleón a 45 céntimos el litro y alguna barra de pan. Pero todo eso ocurrirá cuando usted cierre los ojos."
En los lugares que ven sus ojos sin inviernos,
o en la danza de su cuerpo desnudo al viento,
yo me quiero quedar, casi eterno, y para siempre.
Convertirme en la vista que la ve de cerca,
cuando las tardes escriben su adiós de luz sin sol,
y acento naranja que dice sur, y escribe sur,
en el sur de cada cielo nuevo.
Quiero ser el agujero roto de sus bolsillos,
para perderme en el tiempo de su propio tiempo,
y guardar la humedad de su boca en mi boca,
para beberla luego, y vivirla por dentro,
cuando la sed quede más cerca,
de lo que me queda el recuerdo,
de todas sus formas en sombras por el suelo.
© pokit in a pocket E-Vocación
para ti
Llega una ola y otra se va, y otra ya se viene y otra y otra, y yo estoy mirando las olas porque no te tengo aquí para mirarte, y miro los segundos que pasan porque te estoy esperando, y llega un segundo y otro se va, y otro más se va, y luego llega otro y también se va. Miro lo que se va y lo que se queda: las olas y el mar, los segundos y el tiempo...
Y siguen llegando segundos, y tú llegarás, y vendrán otros segundos, y luego tendré que irme... ¡Demasiado pronto!
Pero el mar se queda a pesar del trajín de las olas, y ¿quién sabe? quizá siempre quede algo...
Cuando venga la gravedad de las horas (que vendrá) espero que tu recuerdo sea como unas alas que no dejen que me caiga en el tiempo.
Cuando vengan las tinieblas (que vendrán, pues el día tiene esa costumbre de dejar paso a la noche) espero que mis ojos sigan reflejando la luz de unos ojos que me miran.
Vendrán la costumbre, los días en los que uno no sabe qué hacer, las semanas que apenas se distinguen de otras semanas. ¡Que vengan! Para esos días, yo me llevo tu isla en la maleta.
Que venga lo que tenga que venir, que por mucho que me vaya, aunque me vaya muchas veces, y vuelva a irme y otra vez vuelva a volver a irme, y otra vez me vaya
¡YO ME QUEDO!
Qué bonito.
Qué bonito.
Qué bonito.
Qué bonito.
Qué bonito.
Qué bonito.
Ays qué monos.
Al fin se cerró una etapa de mi vida que ya tardaba en cerrarse.
Hay que dejar que la vida fluya, no debemos permitirnos el estancarnos.
A veces, nos negamos a darnos cuenta de que hay cosas que no tienen razón de ser, que se terminaron hace tiempo y las forzamos, las forzamos hasta que se rompen irremediablemente.
Sí, hay algo roto en mí, pero no es algo que se rompiera ayer, es algo que hace mucho tiempo murió. Y los juguetes rotos siempre son algo triste.
No sé qué pasará a partir de ahora, pero al menos las corrientes y energías fluirán alrededor mío, que hace ya demasiado tiempo que venía yo nadando en agua estancada.
Y a pesar de todo, a pesar de saberme libre, de saberme joven y alegre, divertida y con ganas de hacer cosas... Yo sólo quiero dormir.
1 Respuestas de los lectores
Me parece que merece la pena citar a las personas que respondieron a los temas planteados hace dos domingos (sí, de nuevo perdí un domingo para estas reflexiones, ganándolo, todo hay que decirlo, para otras cosas).
Sobre el humor:
Y ¿qué hice? mantuve la compostura, saludé respetuosamente, salí muy seria del almacén y, ya dentro del coche, me desternillé de risa. Y entonces recordé mis ataques de risa juveniles. Vaya vergüenzas que he pasado! es que no concebía eso de "guardar la risa para después" , si algo era gracioso, lo era ahora. Y si me daba risa, me daba ahora. ¿guardar la risa para después? ¿cuándo aprendí a hacer eso? no sé, pero hace mucho. ¿Es esta risa tardía igual a la espontánea de la adolescencia? yo creo que no, yo creo que es sólo una pobre imitación.
Nofret
No sé cuándo aprendemos a guardar la risa para después. Quizá cuando nos lo impone la sociedad, o cuando nos damos cuenta del poder destructivo de la risa. O ambas cosas. La risa puede quitarle la careta al mundo, descubrir el absurdo detrás de las convenciones de la sociedad, desnudar a los solemnes. Por supuesto, estas cosas están mal vistas, lo que no está claro es hasta qué punto uno mismo querría esos resultados. Estamos acostumbrados a llevar nuestra máscara, y tenemos miedo de descubrir lo que hay debajo. Sobre todo, porque quizá no hay nada.
Bueno, yo sobre el humor literario tengo una teoría. Creo que existen vivencias, cosas, situaciones que realmente nos superan. Son demasiado, de una manera o de otra. Demasiado duras, demasiado sentidas. O tal vez inquietantes, sin que sepamos muy bien por qué.
Son como un cortocircuito.
Y creo que las "masticamos", mejor o peor, pasándolas por el tamiz del humor. Es una manera de actuar inconsciente, muchas veces.
Sinfo
Estoy de acuerdo: la risa, de alguna manera, es una forma de entender el mundo, algo que no tiene nada que ver con la razón, pero que cumple la misma función: aceptar las cosas, asimilarlas. La misma razón es bastante risible, pero claro, la risa, como respuesta ante el mundo, no es razonable.
Me viene a la mente un momento de mi vida, en el que estábamos cenando mis hermanas y yo junto a mi madre. Zenaida tendría 13 años, Alicia 9 y yo 12; sin saber por qué, nos miramos y nos pusimos a reir, no podíamos parar, aquéllo fue un ataque de risa en toda regla. Mi madre se iba enfadando, y nos gritaba que paráramos (no me extraña, su mosqueo debía de ser impresionante) y más risa nos daba a nosotras. Creía que de esa me moría de la risa. Fue bonito.
Stuffen
Sin duda, lo fue. Y qué mejor prueba de que no hacen falta razones para reír. Y qué mejor prueba de que estas reflexiones son totalmente innecesarias.
Sobre el compromiso del escritor:
El compromiso que yo siento cuando escribo es poder transmitir lo que estoy sintiendo, poder mostrar con la mayor fidelidad posible lo que estoy viendo en mi mente (no es que lo logre, sólo lo intento)y no sólo para los demás, también para mí.
Nofret
Es interesante la distinción entre el compromiso con los demás, y el compromiso con uno mismo. En cualquier caso, el compromiso, para esta princesa egipcia, se presenta relacionado con la sinceridad. ¿Qué decir acerca de la literatura (o el arte en general) y su relación con la verdad? Sólo apuntar la paradoja inmemorial: buscamos la verdad en la pura invención, un reflejo de la realidad en lo que a su vez trata de separarse de ella...
Respecto al compromiso, sí, se puede escribir sin intención de comprometerse; pero también es verdad que somos un producto de la sociedad en que vivimos y que eso se trasluce en nuestros escritos.
Sinfo
Compromisos y risas, todo mezclado:
Esto me hizo gracia:
Debo comunicarle que me ha sido transferido el mando absoluto. Su experimento va a ser bombardeado de un momento a otro por un rayo isotrónico.
El compromiso: ¿Cómo se atreve sin haberlo adquirido?
Pd: Advertencia a la población civil;
-A partir del bombardeo de partículas isotrónicas observarán en su conducta, risas incontroladas y compromiso veraz y comprobable.Vayan buscándose otro trabajo.
El mando.
Justificación del bombardeo:
jajajajajajajajajajaja........
Genherhal Torrijonsky
2 La soledad
La soledad es como una celda en la que estamos encerrados. Damos vueltas y vueltas buscando una salida, una grieta, fantaseando acerca de túneles inviables, hasta que un día nos damos cuenta de que los muros, en realidad, son de cartón-piedra.
3 Basta ya de matar niños
Queda planteado el título, y la idea, para su posterior elaboración:
¿Por qué me atraen tanto las personas que han vivido, que tienen sus experiencias y han madurado, pero que conservan casi intacta su inocencia? Quizá porque la inocencia es mágica, pues nos permite descubrir el mundo a cada instante. En los niños, esa inocencia es quizá demasiado obvia, en cualquier caso no tiene mayor mérito. Sin embargo, con tantas cosas que nos empujan a matar al niño que fuimos, sí es meritorio dejar que sobreviva.
(Por cierto: el infanticidio está muy mal: ¡basta ya de matar niños!)
Agradecimientos
A los lectores que me han escrito la mitad de la entrega de hoy. A la persona que me ha inspirado los puntos 2 y 3.